Basado en una historia real

Historias de amor y desamor

Dedicado a Teatrera, que sin saberlo
me ha dado la idea para este post

- En el trabajo no me va bien porque no me centro, hacer las tareas del hogar me quita mucho tiempo. Por eso he pensado que voy a mudarme contigo y así eres tú quien pone las lavadoras.

- …

Y sí, está basado en una historia 100% real…

6 Comentarios »

Podría contar mi vida uniendo casualidades

Autorretratos, Cuando Irene encontró a El Guapo

El otro día Hesisair hablaba de las casualidades que le han llevado a ser el que es hoy. Y me han dado ganas de copiarle. Lo que pasa es que citaba una película que a mí no me acaba de convencer, así que yo cito otra, si a él no le importa. El caso es que si uno se pone a analizar su vida, se da cuenta de que decisiones aparentemente triviales a veces son decisivas de cara a lo que ha de venir. ¿Sería mi vida igual si aquel día…?

Si no hubiese padecido insomnio a los 13 años, no me habría levantado aquella noche a las 2 de la madrugada y no hubiese quedado deslumbrada al encender la tele y ver mi primera película de Humphrey Bogart.

Si no hubiese empezado a salir con mi primer novio, no hubiese cejado en mi empeño de estudiar en Alcalá de Henares, y probablemente nunca hubiese ido a un curso de teatro en Almería.

Si yo no hubiese estado con alguien cuando conocí al Guapo, la química que siempre hubo entre nosotros nos hubiese llevado a una pasión de algunas semanas, nunca nos hubiésemos hecho amigos, nunca nos hubiésemos enamorado.

Si él no hubiese mencionado a Manuel Machado y a Humphrey Bogart en menos de 20 minutos, probablemente me habría acostado temprano en lugar de pasar toda la noche hablando con él, ni mantenido una larga amistad.

Si no me hubiese confundido de carretera aquel día de playa, el trayecto hubiese sido mucho más corto y no habríamos encontrado cerrados todos los restaurantes, teniendo que comer una pizza tardía en casa del Guapo, seguida por una infusión y nuestro primer beso.

Lo que no me atrevo a pensar es lo que habría pasado si no le hubiese preparado una tarta de arándanos aquella tarde de julio, meses más tarde. Justo antes de aprender lo más importante.

8 Comentarios »

Lágrimas

Autorretratos, Cuando Irene encontró a El Guapo

lágrimas

Mi vida es una alternancia de risas y lágrimas. Y, sobre todo las lágrimas, no las entiendo del todo.

Soy bastante llorona, para qué ocultarlo. Si estoy nerviosa o agobiada, si tengo miedo o si me siento pletórica de alegría, mi forma de exteriorizar la emoción son las lágrimas.

Pero hay veces que ni yo entiendo mis lágrimas.

El domingo acompañé al Guapo al aeropuerto. No era un viaje triste, o no debía serlo: este fin de semana seré yo misma la que vaya al aeropuerto, para reencontrarme con él. Y sin embargo, lloré desconsoladamente, sin poder evitarlo. Le di mil besos de despedida, como si no fuera a verle en un año.

El Guapo se  ha acostumbrado a mis lágrimas y a mis churretes de rimmel ante la despedida, y ya no se siente tan incómodo. Pero una despedida de cinco días… hasta a mí me parece tonto echarme a llorar de esa manera. Él se ríe y me abraza. Y yo huelo su perfume, como si fuera la última vez.

A veces dudo si soy el ser más sensible del planeta o la reina del melodrama.

4 Comentarios »

Semana 48

Autorretratos, Cuando Irene encontró a El Guapo

El lunes cené con El Guapo tallarines al pesto. Vimos un rato la tele en el sofá tapados con mi manta favorita. Nos quedamos dormidos y nos fuimos a la cama.

El martes me desperté a las 5 y no pude seguir durmiendo. Me quedé trabajando en la cama una hora. El Guapo se sentó en la mesa a repasar una conferencia en el ordenador. Luego remoloneamos un rato en la cama, y me despedí de él, que se marchaba al aeropuerto. Pasé el resto del día sonriendo y tarareando Fly me to the moon.

Ayer me llamó El Guapo desde Valencia y me ha contó lo bien que le fue la conferencia. Me puse unos pantalones que hacía tiempo que no llevaba y todo el mundo me dijo que iba muy guapa. Aún sin dejar de sonreir.

Hoy voy a cocinar bastante, no me apetece hacerlo el fin de semana así que adelantaré el relleno para unos calamares en su tinta (y estoy pensando en la presentación del plato, que últimamente es en lo que más me estoy interesando en la cocina) y un guisito de pollo. Un compañero, que se llama como mi padre y me quiere tanto que me llama sobrina, me ha traido un mantecado de chocolate endulzándome la mañana. He hablado un rato por teléfono con El Guapo. Me siento feliz.

Mañana quiero ponerme mi vestido rosa de punto. Hace frío y llueve, así que me lo puedo permitir. Luego iré al aeropuerto y recogeré al Guapo. Cenaremos un crumble, beberemos un vinito y saldremos a bailar.

Qué semana tan maravillosa.

9 Comentarios »

Chismorreos interdepartamentales

Historias de amor y desamor

Llevo todo el fin de semana intentando curarme del espanto. El viernes me contaron un chisme que me dejó petrificada.

Por lo visto, M., casada con A. y con un hijo de mi edad y una hija 5 años menor, lleva 20 años teniendo un lío con C., casado con M. C., con un niño de 14 y una niña de 12. Se ven a escondidas a la hora del almuerzo, se hacen regalos por cumpleaños, santos y navidades, y mantienen esa doble cara desde hace dos décadas.

He de admitir que me escandaliza y sorprende a partes iguales.

Me da cierto remordimiento que me ofenda más por M. que por C. (aunque lo cierto es que de C. no me extraña, porque es de los que le tiran los tejos a toda la que pase), tal vez porque M. me recuerda bastante a mi madre. Me pregunto si A. lo sabe o lo sospecha (supongo que M.C. sí que lo sabe, porque C. es transparente y se le ve a la legua).

Pienso en M. y me cuestiono cómo será mantener una mentira tan gorda durante 20 años, si se duchará al llegar a casa o ya está tan acostumbrada que no le preocupa que A. perciba el olor de otro en su piel, y cómo se sentirá al besar a dos hombres cada día, al compartir doblemente su intimidad. Me pregunto cómo serán sus navidades y sus vacaciones, viviendo una mentira y recordando a quien no está.

Pienso en A., también, y me pregunto si es un inocente o ha aprendido a guardar las apariencias con los años, cómo se sentirá al verla llegar y si tendrá valor para preguntarle qué tal le ha ido el día.

A veces también pienso en C., y recuerdo sus piropos que nunca me gustaron. Y me siento sucia.

9 Comentarios »
Entradas RSS Comentarios RSS Iniciar sesión