De nuevo gracias a Teatrera.
Tengo mi blog, hace ya tiempo, que es mi pequeño mundo, mi desahogo en ocasiones, mi rincón íntimo donde gracias al amparo de una máscara me atrevo a compartir mis pensamientos más íntimos, que no comparto con nadie.
A mi blog vienen a veces otros blogueros con sus comentarios. Algunos me hacen sonreír con su mera presencia, porque son gente a la que aprecio aunque no los conozca de verdad, porque ha pasado mucho tiempo y muchos posts, y realmente valoro sus opiniones. Viene también visitantes ocasionales, algunos desaparecen como llegaron y otros se van ganando poco a poco un hueco en mi corazón.
Luego están los blogs que yo visito. Siempre estoy a la caza y captura de nuevos blogs, normalmente a través de los enlaces de mis “más íntimos”.
Todos los blogs que sigo los he ido añadiendo a mi Google Reader, guardados en diferentes carpetas: los imprescindibles, los que me gustan mucho, los que me gustan, los que aún están “en fase de pruebas”. En realidad la mayoría de los blogs están en esta última carpeta, y son relativamente pocos los que van a parar a las otras tres, que son las que leo sin falta.
Y me pasa que a veces me quedo con ganas de leer. Busco entonces en “en fase de pruebas”, pero ninguno se gana el derecho a cambiar de carpeta. Más bien hay blogs que un día me fascinaron y luego me doy cuenta que lo que tanto me atrajo era solo un post y el día a día de ese blog es bastante distinto. No malo, simplemente a mí no me dice nada.
Por eso soy precavida y aunque ahora haya dos o tres blog que sigo con cierto entusiasmo, no los añado a mi lista de enlaces. Y me pregunto, al ver las largas listas de enlaces que tienen algunos en sus blogs, si les gustarán todos, si los leerán todos con las mismas ganas, si sus carpetas de “imprescindibles”, “me gustan mucho” y “me gustan” estarán más llenas que las mías.


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