Sobre parecidos ¿razonables?, fisognómica y simpatías crecientes varias

Varios

Todo empezó por culpa del rey Melchor, el amigo del Guapo. El pasado fin de semana me ha sorprendido por su repertorio de parecidos razonables. Se ve que al muchacho le parece que tengo los ojos enormes, porque incluso me ha comparado con un comic Manga (y yo no sé qué pensar). Pero su aportación estrella fue decir que me parezco muchísimo a una participante de Operación Triunfo.

Como he dicho, lo de Melchor fue sólo el principio. Porque después ha habido varias personas que me han dicho lo mismo. Eso sí, he de admitir que mi reacción inicial fue: “¡No me parezco en nada!”, y que la Neurótica y su marido reaccionaron igual cuando se lo conté. Pero en fin, que, pese a mis reticencias y las de algunos amigos, ya son varias las personas que me han sugerido que me parezco a la susodicha. Y claro, mi curiosidad me puede. Y me pongo a investigar quién es esta chica, de dónde ha salido, a buscar fotos suyas. Todo esto, teniendo en cuenta que nunca he sido una gran fan del programa (fui la última de mi clase en engancharme al primero, cuando ya sólo quedaban los que se han hecho medio famosos, y no he visto ninguna de las ediciones posteriores), quiere decir que realmente me habían intrigado tantos comentarios. Y descubro algunos pequeños detalles tontos en común, como que la chica es de Sevilla, como yo. O que para su casting y la primera gala escogió el tema “Smile”, de Charlie Chaplin, una de mis canciones favoritas, que le cantaba a mi hermana Ali cuando ella era un bebé, mientras la arrullaba a media voz, deseando que no me escuchasen desde la otra habitación porque me podí­a el miedo al ridí­culo. Esa canción que siempre he imaginado que le cantaré a mi hijo, acunándolo, antes de dormir. En fin, una coincidencia que me erizó. Ya me daba igual el supuesto parecido, la chica empezaba a caerme bien.

Intento averiguar qué han visto en esta chica que les recuerde a mí­, qué tenemos en común. Aunque sigo diciendo que el parecido es muy leve, sí­ que tenemos puntos en común. La piel blanca, delicada, pálida. La cara de niña inocente, de timidez, de fragilidad. La sonrisa. Esas cejas casi salvajes. Pero, sobre todo, los ojos grandes y claros (ella azules, yo verdes, aunque me pongo nerviosa al pensar que la semana pasada consultaba a mi óptico sobre las lentillas de colores “porque, ya que debo llevar lentillas, no está mal divertirse un poco, ya que cambia una de color de pelo, por qué no cambiar de color de ojos para determinadas ocasiones”). La verdad, sigo sin ver que el parecido sea tan evidente, pero me siento halagada, porque es una preciosidad.

Donde sí­ veo cierto parecido es en los gestos, en las expresiones, en la personalidad. La timidez, sobre todo, que conlleva esa pose de niña buena que quiere pasar desapercibida, pero que a veces desemboca en que, cuando se ve forzada a hablar en grupo, en situaciones que la ponen tensa, acaba diciendo cosas que no quiere y poniendo tonos que no pretende. Y su perfeccionismo exagerado, que yo, que tiendo a comportarme igual, reconozco más como un pánico al ridí­culo que como afán de ser mejor que nadie. Y no puedo negar que mi simpatí­a por ella ha crecido cuando he visto que todas sus compañeras la poní­an a caldo precisamente por Ésto. ¡Tantas veces he vivido lo mismo! Aunque claro, he de admitir que me ha llamado la atención el elevado número de canis poligoneras en esta edición del concurso. Vaya compilación. Y claro, es normal el rechazo a quien es diferente.

En fin, que no sé si la fisognómica tiene razón y las similitudes faciales implican semejanzas de personalidad… pero sí­ que noto ciertas coincidencias.

Todo esto me hace recordar que, en mi etapa de rubia, hubo quien me dijo que le recordaba a Nicole Kidman. Nunca admití­ que hubiese semejanza alguna, lo veí­a totalmente descabellado. Eso sí­, en este caso era una única persona. ¿Veis parecido entre Nicole Kidman y Virginia Maestro? ¿Qué será lo que me ven en común con ellas? La verdad, en mi opinión es más un parecido en cuanto al tipo de rasgos: piel clara, ojos claros, facciones delicadas… y no un parecido real. Pongo mi foto junto a la de ellas y no veo que se parezcan. Aunque el Guapo insiste en que me parezco hasta en la forma de llorar (a Virginia Maestro).

Eso sí­, no puedo sino estar agradecida, porque cada vez que me comparan con alguna persona conocida, suele ser con una absoluta belleza.

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Ligar en internet

Varios

Ayer me contaron una historia que me molestó bastante. Al parecer, una usuaria reciente de esto de los blogs comentaba a sus amistades su nuevo descubrimiento. Ni corta ni perezosa, una amiga le respondió: “pues te van a salir muchísimos novios, porque para eso es para lo que sirven los blogs”. Por cierto, que no le cortó en absoluto el hecho de que el marido de esta bloguera estuviese presente.

No sé si es pura mala intención, desconocimiento o tal vez envidia lo que provoca este tipo de comentarios. Leo muchos blogs, muchísimos, y en ninguno he visto que la gente se dedique a tontear unos con otros en los comentarios. Ni ningún blog que tenga como objetivo primordial el ligar… bueno, de estos sí he visto uno, de un muchacho “que no sabe en qué palo ahorcarse”, pero es que esto es como todo, cada blog depende de la persona.

Internet es una herramienta fabulosa, tanto para el trabajo como para lo personal. No todo el que usa internet busca relaciones personales, hay usuarios -como El Guapo, por ejemplo- que sólo lo utilizan para consultar su correo o buscar información en google. Pero incluso el que lo usa como herramienta para su vida personal, puede ir buscando cosas muy diferentes, y también según lo que busque se mueve en un medio o en otro.

Por un lado tenemos el chat. Ahí puede haber gente que entre para charlar, alguno para ver de qué va, otros buscando amistades… pero no nos engañemos, el 99% de los usuarios del chat entran para ligar. Da igual que busquen un lío esporádico, un rollo de una noche, una persona que cumpla una fantasía erótica o un amor para toda una vida (que haberlos, haylos). La mayoría sólo buscan ligar. Como a mí me parece que internet es como una prolongación del mundo dentro de tu propia casa, comparo los chats con las discotecas de ligoteo.

Están las páginas de contactos, tipo meetic. Esas, evidentemente, son como agencias matrimoniales, sólo que mejor vistas. Da menos corte colgar tu perfil en internet que acudir a una agencia, que da la sensación (más psicológica que real) de que eres un fracasado. En todo caso, conozco a una pareja que se conoció por esos medios, y es indiferente si les va mejor o peor, llevan años viviendo juntos.

Luego tenemos los foros. Para mí, los foros son como cafeterías. Lugares donde se reúne gente a charlar. Entras en una u en otra por la pinta que te dé: en una encuentras un ambiente íntimo y coqueto, en otra música animada, en otra batidos de fruta… Una vez te vuelves un habitual de un sitio, es fácil conocer a gente afín a ti.

Finalmente, están los blogs. Para mí los blogs se parecen a las reuniones de amigos en casa de alguien (en este caso, en la casa del dueño del blog). Siempre llega alguien nuevo que no conoces (tal vez lo trajo alguien y te lo acaban de presentar, tal vez la casualidad os hizo cruzaros en el super y tras una charla lo invitaste), y muchos habituales.

Blogs, foros, páginas de contactos y chats son medios de información por internet que pueden ser utilizados como medio de intercambio social. Igual que en la vida diaria puedes ligar en una discoteca, en la biblioteca, en la cola del cine, en el autobús o incluso en tu propia casa (si el vecino viene a por sal), es posible encontrar a alguien en cualquiera de estos medios. Los hay especialmente diseñados para estos menesteres, y los hay en los que este tipo de anécdota es mucho más extraordinaria.

Personalmente, he conocido a bastante gente por internet. Sin ir más lejos, a mi mejor amiga, a quien conocí en un foro. Y ya van dos años de amistad incondicional, de llamadas diarias, de soportar malos momentos, de secar lágrimas, de compartir alegrías y de incluso sobrevivir a la distancia. Más de una vez hemos compartido una copa de vino simbólica, ella en su casa y yo en la mía. Sin embargo, llevo casi dos años con el blog y nunca me ha salido ningún novio por este medio (al Guapo lo conocí de forma tradicional, en persona). Ni lo he buscado yo, ni han venido a buscarme.

No conozco a la persona que soltó tan malicioso comentario. Quién sabe, lo mismo se abre un blog para ligar. Aunque para mí que se llevará un chasco.

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Más blogodilemas

Varios

Llevo unos días pensando (gracias, entre otros, a futbloguito)… ¿Qué buscáis cuando venís a mi casa? ¿Qué tiene mi blog de especial? ¿Qué es lo que os impulsa a venir y leerme? ¿Qué echáis de menos en el blog, si echáis de menos algo?

Sé que una de las cosas, digamos, especiales de mi blog es mi forma de abordar el cine. No hablo de grandes peliculones -o no siempre-. Hablo de películas que, por una u otra razón, me han llevado a reflexionar sobre la vida. Puede ser la película completa, o simplemente una frase. Creo que eso gusta, y en el fondo tampoco me importa demasiado, porque me gusta a mí.

También creo que a veces mis filosofadas sobre la vida tienen gancho. Ahí en la línea de muchos de los blogs que leo, pero desde mi punto de vista personal.

Kalikrates me ha reclamado alguna vez -por comentarios y por email- preguntándose qué escribo realmente, desde que se enteró de que no todo lo que sale de mis manos va a parar a este blog. Salvo algunos posts semiliterarios (así de pronto recuerdo éste con cariño), no hay nada de literatura propia en este blog (sí muchos versos ajenos). He investigado mucho sobre derechos de autor en blogs, llegando a algunas conclusiones. Pero aún no sé qué me animaría a publicar aquí, si llega el caso. (Kalíkrates: ahora me obsesiona un relato camino de novela breve. Tiene título, tiene imágenes, tiene personajes y cerca de 50 páginas. Con mucha deuda al cine clásico, por cierto, a experiencias personales y a recuerdos vagos de la infancia. Aún no tiene un final claro, y queda mucho por escribir. Ya veré a dónde me lleva).

Vuelvo al principio. ¿Qué buscáis cuando venís a mi casa? ¿Qué tiene mi blog de especial? ¿Qué es lo que os impulsa a venir y leerme? ¿Qué echáis de menos en el blog, si echáis de menos algo?

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…y apetece abrir las bocas

Varios

Tomo este post prestado de Área prohibida, un blog que leo a menudo.
Daos una vuelta cuando tengáis un rato. Os lo recomiendo.

¿Por qué será que cuando nos besamos, nos dan ganas de seguir besándonos?

Será que el deseo no miente cuando se cierran los ojos y unos labios se contonean sensuales sobre otros labios. Cuando esas curvas se rozan se detiene el tiempo, se quiebra el alma, se acaricia el cielo… y apetece abrir las bocas.

Será que cuando se come esa fruta, las demás ya no apetecen y quieres seguir comiendo ese manjar exquisito. Cuando esa fruta se paladea, se calma el viento, se roza la plenitud, te sabe a poco ese vaivén exquisito… y apetece abrir las bocas.

Será que al notarnos tan cercanos regando mi piel con tu piel ansiamos devorarnos. Cuando las caricias del sol y la luna beben la una en el otro, en placentero refugio, es pasión, es sentir, son ganas… y apetece abrir las bocas.

Será que la salvaje impunidad de robarnos los deseos empieza en esos pétalos silentes, o en silentes nubes. Cuando esas nubes bailan juntitas ya nada importa… y apetece abrir las bocas.

Bésame tonto, que cuando mas me besas mas ganas tengo de seguir besándote.

P.D.: Creo que si besas mis otros labios me sucede lo mismo, pero… ¿Y si pruebas? Por asegurarnos, digo…

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Dolores de cabeza

Varios

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