Ahora que se acerca el final
y tengo ante mí el telón cayendo,
Amigos míos, lo diré claramente,
expondré mi caso, del que estoy convencida.
He vivido una vida plena,
he viajado por todos los caminos,
y más, mucho más que eso,
lo hice todo a mi manera.
Disgustos tuve unos pocos,
pero de nuevo demasiados pocos para mencionarlos.
Hice lo que tenía que hacer
y miré más allá, sin cargos de conciencia.
Planifiqué cada trazo de mi rumbo,
cada cuidadoso paso a lo largo del camino.
Pero más, mucho más que esto,
lo hice a mi manera.
Sí, hubo veces, estoy segura de que lo sabíais,
en que mordí más de lo que podía masticar.
Pero a pesar de todo, en caso de duda,
me lo tragué y escupí.
Lo afronté todo y mantuve la frente alta,
y lo hice a mi manera.
He amado, he reído y llorado.
He tenido mi plenitud y mi parte de pérdidas.
Y ahora que las lágrimas disminuyen,
me parece todo tan raro…
¡Pensar que hice todo aquello!
Y, debo decirlo, no de forma tímida,
no, yo no,
yo lo hice a mi manera.
¿Para qué sirve un hombre, qué es lo que tiene?
Si no se tiene a sí mismo, entonces no tiene nada.
Ha de decir las cosas que realmente siente
y no las palabras del que se arrodilla.
El registro demuestra que aguanté los golpes,
y lo hice a mi manera.

Entradas RSS